LONDRES (AP).- Los Archivos Nacionales de Gran Bretaña divulgaron ayer más de mil páginas de 200 documentos previamente secretos donde numerosas personas, entre ellas controladores aéreos, informaron haber observado objetos voladores no identificados (ovnis).
Tal vez el ejemplo más dramático sea el de varios controladores aéreos que afirman haber observado un ovni aterrizar en una pista que supervisaban en el este de Inglaterra, el 19 de abril de 1984. Ninguno de los controladores aéreos había bebido y eran profesionales con más de ocho años de experiencia; temían tanto perder sus empleos que pidieron que sus nombres no figuraran en informes oficiales.
Lo que dicen haber observado nunca pudo ser explicado: un ovni aterrizó en la pista, tocó tierra brevemente y luego despegó a una velocidad que ningún aparato aéreo conocido podría haber alcanzado. Los controladores aéreos describieron cómo estaban ayudando al piloto de una avioneta a aterrizar en la pista 22 cuando los distrajo un objeto brillantemente iluminado que se acercaba a otra pista sin autorización. "Todos advirtieron que el objeto no estaba identificado , señala el informe sobre el incidente.
Satco -seudónimo de uno de los controladores con 14 años de experiencia- informó entonces que el objeto se acercó "a gran velocidad", tocó tierra y carreteó por la pista 27 para partir luego a una "velocidad asombrosa" en un ascenso "casi vertical".
Este incidente es uno de los más creíbles registrados en los documentos divulgados, ya que fue denunciado por controladores aéreos, explicó ayer David Clarke, un experto en ovnis que trabajó con las autoridades de los Archivos Nacionales para poder revelar estos 200 documentos.
Clarke señaló que existen otros incidentes denunciados por distintas tripulaciones de aviones cuyos miembros también pidieron no ser identificados por temor a poner en peligro sus carreras. Pero aunque algunos casos carecen de explicación, dijo, no hay evidencia de que el Ministerio de Defensa de los Estados Unidos haya descubierto actividades de seres de otros planetas o naves extraterrestres en la Tierra.
Gregory Katz
Y POR CORTESIA DE REVOLUTION EXXTAVAGANZZA EL LINK DE ACCESO A LOS ARCHIVOS DEL GOBIERNO DEL REINO UNIDO"
http://ufos.nationalarchives.gov.uk
viernes, 16 de mayo de 2008
martes, 13 de mayo de 2008
REVOLUCIÓN MUSICAL
A lo largo de la historia la música siempre ha sido un medio para transmitir un mensaje. Escuchemos lo que nos quieren decir:
lunes, 12 de mayo de 2008
¿ELECCIONES EUA 2008 CANCELADAS?
2008 ELECTIONS WILL BE CANCELLED
How close are we to Martial Law in the US? ALERT!
Jericho CBS TV: A Warning
JERICHO season 1
King George W. Bush's United Police States
Directive 51
Liga Oficial de la Directiva NSPD 51
How close are we to Martial Law in the US? ALERT!
Jericho CBS TV: A Warning
JERICHO season 1
King George W. Bush's United Police States
Directive 51
Liga Oficial de la Directiva NSPD 51
HAARP (High Frequency Active Auroral Research)
El Parlamento Europeo, la Duma rusa y científicos, médicos y defensores del medio ambiente de todo el mundo están unidos en la misma preocupación: el Programa HAARP. Este proyecto estadounidense oficialmente investiga la ionosfera, pero sus responsables directos son la US Navy y las US Air Force, lo cual hace suponer que los objetivos son militares. Sus posibles utilizaciones van desde alterar el clima a interrumpir todas las comunicaciones.
Para muchos científicos, las pruebas del HAARP serían responsables del cambio climático de El Niño, los aerolitos o incluso la ola de calor que hizo subir en Melilla la temperatura de 20 a 40 grados en cinco minutos.

Texto: Marta Iglesias
El clima como arma de guerra
Las investigaciones relacionadas con este proyecto existen desde los años 60, pero es ahora cuando se han retomado, reunido y dotado de fondos. Desde España el científico y Portavoz de Ecologistas en Acción para temas nucleares, Paco Castro, afirma que "el Programa HAARP, junto con otros programas de armamento, constituyen un proyecto coordinado que aparece con la Administración Bush. Están encaminados a mejorar y modernizar la industria de armamento estadounidense e introducen elementos desconocidos hasta el momento, como el disparo de radiación electromagnética". Desde EEUU, la Dra. Rosalie Bertell va más allá al declarar que "la capacidad de la combinación HAARP/Spacelab/cohete espacial de producir cantidades muy grandes de energía -comparable a una bomba atómica-, en cualquier parte de la tierra por medio de haces de láser y partículas, es aterradora. El proyecto será probablemente 'vendido' al público como un escudo espacial contra la entrada de armas al territorio nacional o, para los más ingenuos, como un sistema para reparar la capa de ozono". Lo que se refleja claramente en los artículos publicados sobre el tema es que todos los proyectos del Ministerio de Defensa estadounidense están agrupándose en uno.
¿El clima a sus pies?
En Alaska, rodeada de bosques y altivas montañas nevadas, se ubica la base de trabajo del Programa de Investigación Aurora Activa de Alta Frecuencia, o Programa HAARP según sus siglas en inglés. Un conjunto de antenas emisoras de ondas y un transmisor de potencia se encargan de enviar ondas de alta y baja frecuencia a la ionosfera. Esta capa de la atmósfera actúa como un espejo, devolviéndolas a la superficie terrestre convertidas en las ondas más bajas del espectro electromagnético. Con este sistema se pueden emitir comunicaciones más allá del horizonte sin necesidad de recurrir a los satélites, mejorar las comunicaciones con los submarinos -ya que las ondas de baja frecuencia se transmiten fácilmente en el agua-, hacer prospecciones petrolíferas o de yacimientos minerales, o detectar aviones o misiles que vuelen bajo. Todo es cierto y corresponde a la versión oficial estadounidense, que afirma que no hay nada más detrás, pero las mentes científicas y políticas apuntan otros posibles usos tras este programa. Sin ir más lejos, todas estas capacidades utilizadas como arma defensiva podrían aniquilar todas las comunicaciones, enemigas y propias. Ofensivamente inclinarían la balanza a la hora de invadir un país, tras conocer que tiene pozos petrolíferos o minerales aún sin explotar. Pero, sin duda, la conclusión más alarmante de los científicos es que este sistema puede alterar el clima, y si ello consigue hacerse controladamente, utilizarlo como un arma. De esta manera, pueden producirse tormentas, sequías o huracanes para arruinar un país. Paco Castro explica el funcionamiento de los calentadores ionosféricos que utiliza el Programa HAARP comparándolos con un gran horno microondas: "al disparar a zonas bajas producirías un calentamiento de la baja atmósfera, sería un calentamiento local y haría que el agua contenida en todos los seres vivos que estuviesen expuestos, se calentara y les produjera la muerte. Un calentamiento en la alta atmósfera es impredecible, porque estaría provocando desde una alteración local del clima hasta alterar las propiedades de 'filtro' que tiene la atmósfera. Con ello, los rayos cósmicos que vienen del espacio dejarían de filtrarse en la ionosfera, y harían llegar su radiación a la superficie de la tierra". Para muchos científicos, las pruebas del HAARP serían responsables del cambio climático de El Niño, los aerolitos o incluso la ola de calor que hizo subir en Melilla la temperatura de 20 a 40 grados en cinco minutos. Aunque no hay pruebas, sí es evidente que alterar el equilibrio de la atmósfera, actuando directamente sobre ella, traerá consecuencias impredecibles.
Con este sistema se pueden emitir comunicaciones más allá del horizonte sin necesidad de recurrir a los satélites, mejorar las comunicaciones con los submarinos...
Alteraciones mentales
Si resulta escalofriante y casi de ciencia ficción imaginar que el Gobierno de Bush se prepara para dominar el clima a su antojo, más estremecedor es constatar un dato evidente: el efecto que una emisión de ondas de baja frecuencia tiene en el cerebro de todas las especies del planeta. Un documento de la Cruz Roja Internacional advierte de los efectos negativos de la energía radiada e indica las bandas de frecuencia que los produciría. Éstas se corresponden con las que puede transmitir el HAARP. Casualmente EEUU afirma que uno de los usos del Programa es localizar yacimientos minerales bajo tierra y para eso la frecuencia necesaria es la misma que produce trastornos en la mente humana, que van desde la desorientación, al despertar de capacidades paranormales. Para hacernos una idea de la influencia de las ondas en la mente humana debemos remontarnos a los estudios que el profesor Schumann hizo en los años 50, que constataban que hay un efecto de resonancia entre la tierra, el aire y la ionosfera, cuyas ondas vibran en la misma frecuencia que las ondas cerebrales humanas y de todos los mamíferos. Estas llamadas Ondas Schumann son fundamentales para la vida y cuando faltan producen graves problemas de salud, como les sucedía a los astronautas antes de que instalaran generadores artificiales de estas ondas en las naves. Sin estas ondas se producen dolores de cabeza, migrañas, desvaríos, se desajustan los ritmos cardiacos... La alteración de las mismas producen efectos más graves. En los animales uno de los efectos inmediatos sería que alteraría las rutas de migración de aves y peces, al influir sobre los campos de energía sobre los que se guían.
La preocupación que está generando este programa militar está calando más allá de los ámbitos científico y medioambiental.
fuente
Haarp en acción?
HAARP CBC Broadcast Weather control part 1
HAARP CBC Broadcast Weather control part 2
HAARP
Monarch: Chapter 10C: HAARP
Chemtrails time-lapse 18-06-2006
¿HAARP con respecto a México?
Sitio de alerta de desastres a nivel mundial:
Emergency and Disaster Information Services (EDIS)
Para muchos científicos, las pruebas del HAARP serían responsables del cambio climático de El Niño, los aerolitos o incluso la ola de calor que hizo subir en Melilla la temperatura de 20 a 40 grados en cinco minutos.
Texto: Marta Iglesias
El clima como arma de guerra
Las investigaciones relacionadas con este proyecto existen desde los años 60, pero es ahora cuando se han retomado, reunido y dotado de fondos. Desde España el científico y Portavoz de Ecologistas en Acción para temas nucleares, Paco Castro, afirma que "el Programa HAARP, junto con otros programas de armamento, constituyen un proyecto coordinado que aparece con la Administración Bush. Están encaminados a mejorar y modernizar la industria de armamento estadounidense e introducen elementos desconocidos hasta el momento, como el disparo de radiación electromagnética". Desde EEUU, la Dra. Rosalie Bertell va más allá al declarar que "la capacidad de la combinación HAARP/Spacelab/cohete espacial de producir cantidades muy grandes de energía -comparable a una bomba atómica-, en cualquier parte de la tierra por medio de haces de láser y partículas, es aterradora. El proyecto será probablemente 'vendido' al público como un escudo espacial contra la entrada de armas al territorio nacional o, para los más ingenuos, como un sistema para reparar la capa de ozono". Lo que se refleja claramente en los artículos publicados sobre el tema es que todos los proyectos del Ministerio de Defensa estadounidense están agrupándose en uno.
¿El clima a sus pies?
En Alaska, rodeada de bosques y altivas montañas nevadas, se ubica la base de trabajo del Programa de Investigación Aurora Activa de Alta Frecuencia, o Programa HAARP según sus siglas en inglés. Un conjunto de antenas emisoras de ondas y un transmisor de potencia se encargan de enviar ondas de alta y baja frecuencia a la ionosfera. Esta capa de la atmósfera actúa como un espejo, devolviéndolas a la superficie terrestre convertidas en las ondas más bajas del espectro electromagnético. Con este sistema se pueden emitir comunicaciones más allá del horizonte sin necesidad de recurrir a los satélites, mejorar las comunicaciones con los submarinos -ya que las ondas de baja frecuencia se transmiten fácilmente en el agua-, hacer prospecciones petrolíferas o de yacimientos minerales, o detectar aviones o misiles que vuelen bajo. Todo es cierto y corresponde a la versión oficial estadounidense, que afirma que no hay nada más detrás, pero las mentes científicas y políticas apuntan otros posibles usos tras este programa. Sin ir más lejos, todas estas capacidades utilizadas como arma defensiva podrían aniquilar todas las comunicaciones, enemigas y propias. Ofensivamente inclinarían la balanza a la hora de invadir un país, tras conocer que tiene pozos petrolíferos o minerales aún sin explotar. Pero, sin duda, la conclusión más alarmante de los científicos es que este sistema puede alterar el clima, y si ello consigue hacerse controladamente, utilizarlo como un arma. De esta manera, pueden producirse tormentas, sequías o huracanes para arruinar un país. Paco Castro explica el funcionamiento de los calentadores ionosféricos que utiliza el Programa HAARP comparándolos con un gran horno microondas: "al disparar a zonas bajas producirías un calentamiento de la baja atmósfera, sería un calentamiento local y haría que el agua contenida en todos los seres vivos que estuviesen expuestos, se calentara y les produjera la muerte. Un calentamiento en la alta atmósfera es impredecible, porque estaría provocando desde una alteración local del clima hasta alterar las propiedades de 'filtro' que tiene la atmósfera. Con ello, los rayos cósmicos que vienen del espacio dejarían de filtrarse en la ionosfera, y harían llegar su radiación a la superficie de la tierra". Para muchos científicos, las pruebas del HAARP serían responsables del cambio climático de El Niño, los aerolitos o incluso la ola de calor que hizo subir en Melilla la temperatura de 20 a 40 grados en cinco minutos. Aunque no hay pruebas, sí es evidente que alterar el equilibrio de la atmósfera, actuando directamente sobre ella, traerá consecuencias impredecibles.
Con este sistema se pueden emitir comunicaciones más allá del horizonte sin necesidad de recurrir a los satélites, mejorar las comunicaciones con los submarinos...
Alteraciones mentales
Si resulta escalofriante y casi de ciencia ficción imaginar que el Gobierno de Bush se prepara para dominar el clima a su antojo, más estremecedor es constatar un dato evidente: el efecto que una emisión de ondas de baja frecuencia tiene en el cerebro de todas las especies del planeta. Un documento de la Cruz Roja Internacional advierte de los efectos negativos de la energía radiada e indica las bandas de frecuencia que los produciría. Éstas se corresponden con las que puede transmitir el HAARP. Casualmente EEUU afirma que uno de los usos del Programa es localizar yacimientos minerales bajo tierra y para eso la frecuencia necesaria es la misma que produce trastornos en la mente humana, que van desde la desorientación, al despertar de capacidades paranormales. Para hacernos una idea de la influencia de las ondas en la mente humana debemos remontarnos a los estudios que el profesor Schumann hizo en los años 50, que constataban que hay un efecto de resonancia entre la tierra, el aire y la ionosfera, cuyas ondas vibran en la misma frecuencia que las ondas cerebrales humanas y de todos los mamíferos. Estas llamadas Ondas Schumann son fundamentales para la vida y cuando faltan producen graves problemas de salud, como les sucedía a los astronautas antes de que instalaran generadores artificiales de estas ondas en las naves. Sin estas ondas se producen dolores de cabeza, migrañas, desvaríos, se desajustan los ritmos cardiacos... La alteración de las mismas producen efectos más graves. En los animales uno de los efectos inmediatos sería que alteraría las rutas de migración de aves y peces, al influir sobre los campos de energía sobre los que se guían.
La preocupación que está generando este programa militar está calando más allá de los ámbitos científico y medioambiental.
fuente
Haarp en acción?
HAARP CBC Broadcast Weather control part 1
HAARP CBC Broadcast Weather control part 2
HAARP
Monarch: Chapter 10C: HAARP
Chemtrails time-lapse 18-06-2006
¿HAARP con respecto a México?
Sitio de alerta de desastres a nivel mundial:
Emergency and Disaster Information Services (EDIS)
miércoles, 7 de mayo de 2008
PLAN MEXICO O INICIATIVA MERIDA
Hace poco, el zar estadounidense anti-drogas John Walters enarboló la guerra contra las drogas en México con el fin de preparar el terreno para anunciar un paquete de ayuda antinarcóticos por mil millones de dólares. Se espera que éste sea anunciado en unos días.
Las últimas estadísticas muestran, supuestamente, que el precio de la cocaína en la calle se ha duplicado en algunas ciudades y que la pureza ha decrecido, indicando así un suministro restringido. De acuerdo con Walters, los Estados Unidos y México están ganando la guerra antidrogas y "el verdadero reto es continuarla."
Walters presentó una versión preliminar de un documento altamente secreto que establecerá los términos del paquete de ayuda multianual. De acuerdo con reportes de prensa, el plan incluye objetivos en las áreas de obtención y comunicación de inteligencia, decomisos en puertos de entrada, monitoreo aéreo e intervención, investigación y procesos legales, medidas en contra del lavado del dinero y cooperación con México.
Si eso suena vago es porque lo es. Casi ningún detalle del acuerdo ha sido filtrado. Hasta ahora, al público sólo se le ha dicho que el dinero se destinará a equipo de inteligencia, espionaje, y programas de entrenamiento militar y policiaco.
Términos como fumigación, armas y agentes extranjeros han sido dejados fuera del discurso público, aunque no precisamente fuera del paquete de ayuda mismo. En Colombia las fumigaciones han sido un desastre social y ambiental y probaron ser ineficaces teniendo como resultado ríos muertos, tierras devastadas y contribuyendo al desplazamiento de cientos de miles de pobladores.
La cuestión de venta de armas también es un asunto espinoso entre ambas naciones, ya que el gobierno mexicano ha protestado por el descontrolado envío de armas ilegales desde Estados Unidos a México, y la sugerencia de más armas aunque sean legales alimenta temores de militarización en la sociedad civil mexicana. Estos temores han aumentado dramáticamente debido a la activa participación del ejército mexicano en la guerra antidrogas bajo la administración calderonista.
Funcionarios tanto mexicanos como estadounidenses han tratado de explicar que el plan anti-drogas no será una repetición del infortunado Plan Colombia. Pero al mismo tiempo que ellos ignoran la falla general de este Plan, han enfatizado que el Plan México no incluirá tropas estadounidenses en México. Las preocupaciones en ese sentido en México han llegado tan alto que la Secretaria de Relaciones Exteriores, Patricia Espinoza, ha hecho repetidas declaraciones públicas negando que la presencia de tropas estadounidenses forme parte del nuevo paquete.
Aunque será difícil que las tropas estadounidenses sean enviadas a México, debido a la sensibilidad política que provoca el asunto y el desgaste militar de la guerra en Irak, la presencia de tropas es la parte relativamente menor del problema con el modelo Plan Colombia (recuérdese que incluso el Plan Colombia mantuvo un tope al número de tropas). Y la presencia de agentes aduaneros y de la lucha antinarcótico sigue creciendo. Los agentes de la DEA (Agencia Anti-Narcotráfico de EEUU) ya han solicitado oficinas en dos ciudades mexicanas más y es muy poco probable que todo el entrenamiento militar y policiaco propuesto tenga lugar en los Estados Unidos. Sin duda, una mayor presencia estadounidense en México ocurrirá—a costa de los contribuyentes estadounidenses y del disgusto de los ciudadanos mexicanos.
Pero la verdadera amenaza para México radica en el hecho de que el Plan México propone que el gobierno estadounidense sea el patrocinador y co-diseñador de la parte central de la estrategia de seguridad nacional mexicana. Incluso, dice estar trabajando ya con México para construir un comando central que coordinaría el trabajo de las agencias internas y facilitaría la coordinación binacional. No es coincidencia que el nuevo Plan se concentre en acciones que se llevarán a cabo en México, a pesar del hecho obvio de que el mercado estadounidense rige el comercio de droga y que las drogas ilegales no llegarían a las calles de allá si no existiese también el crimen organizado y la complicidad de funcionarios de gobierno en Estados Unidos.
Pero es mejor negocio ver la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio. Aunque el problema de drogas en México está muy lejos de ser una paja—la Oficina de Responsabilidad Gubernamental (GAO por sus siglas en inglés) recientemente reportó que el negocio representa hasta 23 mil millones de dólares al año—el nuevo acuerdo ofrecerá contratos lucrativos a firmas de equipo de inteligencia y militares estadounidenses, contratos de mantenimiento y entrenamiento de largo plazo y servicios relacionados. En un artículo reciente del Washington Post, Misha Glenny cita un reporte de la GAO sobre el Plan Colombia, que encuentra que 70% del dinero asignado nunca sale de Estados Unidos.
El acuerdo anti-drogas de los mil millones de dólares puede ser una bonanza para Boeing, pero el beneficio a los contribuyentes estadounidenses que tienen que pagar el precio es mucho menos obvio.
A pesar de las declaraciones de Walters, existe una gran cantidad de evidencia que muestra el consistente fracaso del modelo enfocado únicamente al suministro de droga y que se basa primordialmente en medidas de aplicación policiaco y militar. Cuando este modelo se internacionaliza, se vuelve aún más problemático alimentando el conflicto al tiempo que abate la inversión social.
Este enfoque político debería llevar a una actitud muy cuidadosa en lo relativo a su aplicación a otros países—especialmente a uno geográfica y económicamente tan cercano como México. Un enfoque más razonable debería involucrar la creación de mecanismos de cooperación y comunicación de inteligencia con cada nación responsable de sus propias políticas de seguridad y enfocada al problema dentro de su propio territorio y entre su propia población.
Las últimas estadísticas muestran, supuestamente, que el precio de la cocaína en la calle se ha duplicado en algunas ciudades y que la pureza ha decrecido, indicando así un suministro restringido. De acuerdo con Walters, los Estados Unidos y México están ganando la guerra antidrogas y "el verdadero reto es continuarla."
Walters presentó una versión preliminar de un documento altamente secreto que establecerá los términos del paquete de ayuda multianual. De acuerdo con reportes de prensa, el plan incluye objetivos en las áreas de obtención y comunicación de inteligencia, decomisos en puertos de entrada, monitoreo aéreo e intervención, investigación y procesos legales, medidas en contra del lavado del dinero y cooperación con México.
Si eso suena vago es porque lo es. Casi ningún detalle del acuerdo ha sido filtrado. Hasta ahora, al público sólo se le ha dicho que el dinero se destinará a equipo de inteligencia, espionaje, y programas de entrenamiento militar y policiaco.
Términos como fumigación, armas y agentes extranjeros han sido dejados fuera del discurso público, aunque no precisamente fuera del paquete de ayuda mismo. En Colombia las fumigaciones han sido un desastre social y ambiental y probaron ser ineficaces teniendo como resultado ríos muertos, tierras devastadas y contribuyendo al desplazamiento de cientos de miles de pobladores.
La cuestión de venta de armas también es un asunto espinoso entre ambas naciones, ya que el gobierno mexicano ha protestado por el descontrolado envío de armas ilegales desde Estados Unidos a México, y la sugerencia de más armas aunque sean legales alimenta temores de militarización en la sociedad civil mexicana. Estos temores han aumentado dramáticamente debido a la activa participación del ejército mexicano en la guerra antidrogas bajo la administración calderonista.
Funcionarios tanto mexicanos como estadounidenses han tratado de explicar que el plan anti-drogas no será una repetición del infortunado Plan Colombia. Pero al mismo tiempo que ellos ignoran la falla general de este Plan, han enfatizado que el Plan México no incluirá tropas estadounidenses en México. Las preocupaciones en ese sentido en México han llegado tan alto que la Secretaria de Relaciones Exteriores, Patricia Espinoza, ha hecho repetidas declaraciones públicas negando que la presencia de tropas estadounidenses forme parte del nuevo paquete.
Aunque será difícil que las tropas estadounidenses sean enviadas a México, debido a la sensibilidad política que provoca el asunto y el desgaste militar de la guerra en Irak, la presencia de tropas es la parte relativamente menor del problema con el modelo Plan Colombia (recuérdese que incluso el Plan Colombia mantuvo un tope al número de tropas). Y la presencia de agentes aduaneros y de la lucha antinarcótico sigue creciendo. Los agentes de la DEA (Agencia Anti-Narcotráfico de EEUU) ya han solicitado oficinas en dos ciudades mexicanas más y es muy poco probable que todo el entrenamiento militar y policiaco propuesto tenga lugar en los Estados Unidos. Sin duda, una mayor presencia estadounidense en México ocurrirá—a costa de los contribuyentes estadounidenses y del disgusto de los ciudadanos mexicanos.
Pero la verdadera amenaza para México radica en el hecho de que el Plan México propone que el gobierno estadounidense sea el patrocinador y co-diseñador de la parte central de la estrategia de seguridad nacional mexicana. Incluso, dice estar trabajando ya con México para construir un comando central que coordinaría el trabajo de las agencias internas y facilitaría la coordinación binacional. No es coincidencia que el nuevo Plan se concentre en acciones que se llevarán a cabo en México, a pesar del hecho obvio de que el mercado estadounidense rige el comercio de droga y que las drogas ilegales no llegarían a las calles de allá si no existiese también el crimen organizado y la complicidad de funcionarios de gobierno en Estados Unidos.
Pero es mejor negocio ver la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio. Aunque el problema de drogas en México está muy lejos de ser una paja—la Oficina de Responsabilidad Gubernamental (GAO por sus siglas en inglés) recientemente reportó que el negocio representa hasta 23 mil millones de dólares al año—el nuevo acuerdo ofrecerá contratos lucrativos a firmas de equipo de inteligencia y militares estadounidenses, contratos de mantenimiento y entrenamiento de largo plazo y servicios relacionados. En un artículo reciente del Washington Post, Misha Glenny cita un reporte de la GAO sobre el Plan Colombia, que encuentra que 70% del dinero asignado nunca sale de Estados Unidos.
El acuerdo anti-drogas de los mil millones de dólares puede ser una bonanza para Boeing, pero el beneficio a los contribuyentes estadounidenses que tienen que pagar el precio es mucho menos obvio.
A pesar de las declaraciones de Walters, existe una gran cantidad de evidencia que muestra el consistente fracaso del modelo enfocado únicamente al suministro de droga y que se basa primordialmente en medidas de aplicación policiaco y militar. Cuando este modelo se internacionaliza, se vuelve aún más problemático alimentando el conflicto al tiempo que abate la inversión social.
Este enfoque político debería llevar a una actitud muy cuidadosa en lo relativo a su aplicación a otros países—especialmente a uno geográfica y económicamente tan cercano como México. Un enfoque más razonable debería involucrar la creación de mecanismos de cooperación y comunicación de inteligencia con cada nación responsable de sus propias políticas de seguridad y enfocada al problema dentro de su propio territorio y entre su propia población.
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